Hacklab en la Universidad Nacional de Quilmes

En pocas horas comienza un proyecto que nos entusiasma y emociona, nuestro granito de arena: junto a la UNQ, vamos a crear un “Hacklab”, un espacio de experimentación, aprendizaje y sobre todo de encuentro. Porque de encontrarnos, compartir y hacer cosas en conjunto es de donde salen las cosas buenas.

Creemos que la educación es un derecho. Que compartir el conocimiento de forma libre nos convierte en mejores profesionales y mejores personas. Que nadie sabe más que todos juntos. Que destinar recursos en una educación pública y gratuita no es un gasto, sino una inversión. Que todxs tenemos que poder acceder a una formación de calidad, sin importar donde vivamos, nuestro género o nuestra situación económica.

Nos llena de orgullo poder recibir estudiantes de nuestros países hermanos, buscando una formación de calidad que no implique hipotecar su futuro. También saber que profesionales formados en nuestro país son referentes a nivel internacional. Que muchos de esos profesionales son nuestros docentes o colegas. Que podemos desarrollar conocimiento desde nuestras realidades, nuestras localidades, generando beneficios para nuestras comunidades, nuestros barrios, nuestras familias.

Nosotros nos formamos en la Universidad Pública, y muchos socixs de Cambá son estudiantes o egresadxs de la Universidad Nacional de Quilmes, donde además participamos de otros espacios, como la Incubadora de Tecnologías Sociales, que busca integrar conocimientos de las carreras técnicas con las de Economía Social.

Por eso entendimos que como empresa, tenemos que valorar, promover y apoyar a las instituciones que nos forman, de alguna manera, devolver esa inversión que hicimos entre todos para formar a cada uno de nosotros.

Y la mejor manera de hacerlo es creando un espacio donde podamos socializar los saberes que adquirimos en estos años dedicados al desarrollo de software y actividades educativas, donde podamos nutrirnos del conocimiento de otros y otras, y donde podamos crear en conjunto.

El Hacklab, equipado con kits Arduino, componentes electrónicos y herramientas, estará abierto para todxs aquellxs que tengan ganas de hacer algun proyecto, aprender algo específico o simplemente darse una vuelta para ver que onda. Y todo lo que produzcamos va a ser compartido con licencias libres.

Por eso: juntemonos, compartamos, hagamos algo en conjunto, que es ahí donde se pone buena la cosa… ¡Te esperamos!

Un poco más sobre la cultura Hacker

Texto de Irene Soria Guzmán

El hacker ha sido malinterpretado como un pirata informático, alguien con conocimientos profundos de computación que vulneran la seguridad digital y cometen delitos informáticos. Sin embargo, una de las aproximaciones del término hacker proviene de hack, que significa «golpe», un golpe que ayuda a que algo funcione mejor. Aunado a esto, el propio Stallman dice que hacker es alguien que usa de manera lúdica sus conocimientos y habilidades. Lo cierto es que las comunidades de hackers contemporáneas se conciben como personas que gustan de solucionar retos informáticos por el placer de enfrentarse y solucionar problemas. Algunas de estas comunidades se han dedicado a abrir repositorios en internet para el libre acceso a libros, revistas, películas, artículos y arte digitalizados que sería imposible conseguir de otro modo.

Hombres y mujeres hackers entienden la tecnología desde otro punto de vista que no es el del consumo, el elitismo o el individualismo aislado. Su mirada es desde la soberanía, la comunidad, la apropiación y el saber cómo funcionan las cosas.[7]. Gracias a ello y a su conocimiento técnico, conocen gran parte del funcionamiento de las tecnologías digitales y la importancia del cuidado de la privacidad, la necesidad del anonimato y el acceso a la información.

Así pues, en nuestra sociedad distópica, hacker es la persona disidente tecnológica que nos ayudará a entender los problemas de la dependencia tecnológica y que, a su vez, impulsará la apropiación y conocimiento profundo de la tecnología. Por supuesto que estos hackers serán señalados y mal vistos, incluso, se les buscará por diversos medios y se hará popular el uso de la palabra hackear para referirse al robo de una contraseña o a la intromisión ilegal en un sistema con fines negativos y lucrativos.


La gran resistencia hacker no será fabricar tecnologías propias únicamente, sino enseñar a otros y otras a hacerlo; compartiendo y fomentando habilidades técnicas y su manera de entender y hacer la tecnología. Desde hoy, podríamos comenzar con una educación tecnológica en la infancia, vinculada con el aprendizaje de programación y no limitada al uso de una herramienta. Usted, por ejemplo, podría comenzar a usar software libre y aplicaciones más seguras y confiables en su celular (como Telegram o Signal para enviar mensajes instantáneos), leer las cláusulas de términos y condiciones de los servicios tecnológicos que usa y preguntarse si de verdad es necesario compartir todos los detalles de su vida en redes sociodigitales.

http://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/cuando-seamos-hackers/

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