Lecciones de Mondragon

Entre el 19 y 25 de Septiembre, participamos de las Jornadas internacionales de Capacitación e intercambio de la Facultad de Empresariales de la Universidad Mondragon.

Durante una semana, recorrimos empresas del grupo, participamos de debates, mesas redondas y conferencias con el objetivo de conocer su modelo de gestión.

Hace unos días, invitado por la Universidad de Lanus, nos visitó Rafael Altuna de la Facultad de Empresariales de Mondragon, quien fuera nuestro anfitrión durante nuestra estadía en tierra vascas. En esta oportunidad, fue invitado a disertar sobre cooperativismo y desocupación.

Rafael inicio la jornada con un video institucional que cuenta un poco la historia de Mondragon y su experiencia cooperativa. Parte de la fuerza y el desarrollo de su proyecto tiene que ver con la claridad con la que sus fundadores definieron su objetivo fundamental: Crear Trabajo.

El proyecto cooperativo de Mondragon se inicia luego de la guerra civil española. El Cura José María Arizmendiarrieta, llega al valle y funda una escuela técnica. Diez años después, junto a 5 de los egresados, da origen a la primera cooperativa industrial. Hoy, 60 años más tarde, aquel proyecto solidario cuenta con más de 65 mil trabajadores asociados.

Lo fundamental para entender Mondragon, es ponerlo en contexto. La Corporación produce, fundamentalmente, bienes industriales en la Unión Europea, donde reina el libre mercado. Frente a las empresas de capital que buscan optimizar los costos para alcanzar mayor rentabilidad y donde el trabajador es un factor de producción, no pareciera estar fácil para un grupo empresario que su principal objetivo es el bienestar de su comunidad.

Acá entra a jugar el segundo factor sobresaliente: La innovación.

En un mundo que se ve azotado por las crisis financieras y especulativas, la mejor forma de sostenerse es ser fuerte. En este sentido, integran la innovación como pieza fundamental de su modelo de gestión. Las 107 Empresas cooperativas, cuentan con 15 centros de Innovación y Desarrollo.

El tercer pilar es la intercooperación. El grupo está integrado por cooperativas industriales, pero también tiene su universidad, banco y seguridad social. Recorrer las distintas fabricas y ciudades donde están las cooperativas y su gente, son una ejemplo que nos empuja a seguir trabajando en la transformación de las relaciones de producción, que en definitiva son las que condicionan el resto de las relaciones sociales.

Volviendo a la Argentina, mientras viajamos desde la Universidad de Lanús hasta la cena programada para despedir a Rafael, charlamos de las particularidades de la Argentina y el momento político que nos toca vivir. Él nos decía que veía muchas experiencias interesantes en distinto grado de desarrollo y muchos sectores trabajando en articular y generar vínculos.

Si me preguntas, me quedo con dos grandes lecciones.

Por un lado, hacer fuerte nuestros proyectos. Debemos mejorar en lo que hacemos y como lo hacemos para hacer a nuestras empresas cooperativas sustentable en el tiempo.

Por otro lado, la intercooperación. Debemos trabajar para fortalecer el sector y nuestra comunidad. Porque ya lo aprendimos en los 90: Con el sálvese quien pueda, a la larga, no se salva nadie.

De yapa, les dejo un video institucional, para que vean un poco de lo que les vengo hablando.

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